Gladys, su nuevo negocio.

Gladys tenía una lavandería en la zona norte, muy cerca de nuestras oficinas en Buenos Aires. Un bonito local, bien ubicado con 5 lavasecarropas que funcionaban de 9 a 18 hs. En plena pandemia y con algunos problemas inflacionarios en Argentina, trabajaba mucho y  su ganancia era insuficiente. Un día uno de los chicos de la agencia fue a llevar nuestras toallas a lavar y nos contó que Gladys cerraría su negocio. Intentamos como acto reflejo, replantear el problema, nos contactamos con ella, le pedimos algunos datos: Los costos que Gladys asumía eran: Alquiler A$ 35.000.-, el sueldo de Ana (su empleada) era de A$ 25.000, Insumos A$ 15.000.-, Impuestos A$ 17.500, Seguro $ 2.500. Su promedio era de 360 servicios al mes que cobraba A$ 350 cada uno, lo que le daba una facturación de A$ 126.000 al mes. Descotando los costos su ganancia era apenas de $ 31.000, el 24%.

Sus clientes estaban concentrados en varios edificios de la zona que todos los días le llevaban la ropa para lavar. Gladys vive en San Martin, provincia de Buenos Aires, a unos 15 kilómetros de Nuñez. Cuando le preguntamos si su casa era propia y si tenía lugar para instalar las 10 máquinas lavadoras, nos dijo que sí. Desde ahí diseñamos el siguiente plan que con mucho gusto le regalamos:

Le pedimos que cancele su contrato de alquiler y que instale las maquinas lavadoras en su casa a un costo de A$15.000.- por única vez. Luego le diseñamos una simple pieza grafica para invitar a los porteros de los edificios a que tomarán un trabajo extra, comunicarles a los propietarios que quisieran trabajar con Gladys que preparen las bolsas de ropa para lavar un día a la semana, que él las recogería. A cambio cada portero recibiría gratis el servicio. Gladys enviaría una camioneta al barrio los días Lunes y Viernes, para entregar ropa limpia y retirar la que estaba para lavar, a un costo de A$ 800 el viaje, ergo A$ 1.600 la semana, A$ 6.400.- al mes.

Una vez instaladas las maquinas, en Febrero de este año, Gladys puso en marcha el plan, logrando unos resultados extraordinarios, porque casi sin darse cuenta logró instalar dos valores agregados fundamentales. 1/ Las personas no debían llevar la ropa al local, sino que se las retiraban y se las entregaban lavadas en sus propias casas y además bajó el costo del servicio.

El primer mes tuvo 418 lavados que a A$320, le representó una facturación de A$ 133.780, pero como sus gastos habían bajado a A$ 66.000, su ganancia pasó a ser de A$ 67.780, más del 50%

Hace poco hablamos con ella y está pensando en comprar más lavarropas y hasta una camionetita, porque en los primeros 15 días de Marzo ya había realizado 320 lavados, había recibido el llamado de varios porteros que querían sumarse a su propuesta. Bravo Gladys, redujo los costos, bajo los precios y da un mejor servicio puerta a puerta.

Las ideas son las herramientas más extraordinarias en cualquier escala.

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